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Pasaje Osaka: “Resultó fundamental ser fieles a esa esencia primeriza que nos transmitió cada canción”

Finalmente, y después de una serie de anticipos y singles, la agrupación porteña publica su álbum debut y homónimo. Una decena de composiciones joviales, pero criteriosamente medidas, que entremezclan letras autorreferenciales y toman prestado elementos del indie rock.


Pasaje Osaka. Foto: Maximiliano Srur

Pasaje Osaka se formó en 2016 en la Ciudad de Buenos Aires, más precisamente en Caballito, y lleva justamente el nombre de un pasaje de ese barrio porteño. Su música surge de diversas influencias del indie latinoamericano como Él Mató a un Policía Motorizado, Little Jesus y Paracaidistas; además se nutre del punk y rock argentino alternativo de los ’90s. Buena parte del tracklist está ordenado en función de relatar una historia de amores, fraternidad y todo lo demás también. Y “El jugador” da cuenta de ello: entre guitarras frenéticas, los coros milimétricos de Juanapez y un ritmo de batería galopante; el episodio inaugural del relato se mete de lleno con la responsabilidad afectiva. Al otro extremo de la lista, “Paisajes” propone lo contrario: un viaje menos vertiginoso y más climático, cercano al dreampop y a la introspección. Actualmente la banda está integrada por Lionel Villalba en voz y guitarra; Lucas Molina en voz y guitarra; Federico Barros en batería; Emilia Rodríguez en bajo; y Franco Olguín en teclados. ¿En qué momento se encuentra Pasaje Osaka? Estamos en un momento de bastante actividad. Volvieron los ensayos, las fechas y nos encontramos preparando algunas cositas más. ¿Cómo vivieron el proceso compositivo de este material que están presentando? Fue un proceso bastante largo, pero muy enriquecedor. Aprendimos muchas cosas nuevas, entre ellas a confiar en lo que componemos porque la mayoría de las canciones respetan bastante su forma original. Sentimos que crecimos musicalmente. Resultó fundamental ser fieles a esa esencia primeriza que nos transmitió cada canción e hizo que se diferenciaran del resto para producirlas más y que quedaran en el disco. ¿De qué manera se reflejó en el estudio? De una manera muy buena, pudimos pulir cada una de ellas hasta encontrar lo mejor y lo más adecuado para cada canción. Incluso, algunas las grabamos en vivo en el estudio y se terminaron de definir mientras hacíamos las tomas. La mayoría están trabajadas sin metrónomo, eso le dio una frescura y una naturalidad muy personal con la que nos sentimos bastante cómodos. Hablemos de los condimentos que aportaron Anabella Cartolano, Ale Schuster y Juan López. Trajeron condimentos de primera, la verdad es que dejamos las puertas totalmente abiertas para que aportaran con los arreglos que habían pensado para las canciones. Sin ir más lejos, hasta el día que nos juntamos a grabar con Ani, no sabíamos qué tema íbamos a hacer juntos. Ella lo decidió en el momento en que llegué al estudio y me dijo que “Ya es tarde” le había gustado mucho y que se le habían ocurrido un par de arreglos para los coros. Nos mandamos por ese camino y después quedamos boquiabiertos con el resultado de la grabación, creo que quedó perfecta la manera en que se complementaron nuestras voces en esa canción. Nos llevamos unas sorpresas muy lindas, claramente cada canción quedó mejor de lo que hubieran sido sin su aporte y estamos muy agradecidos por eso. Además, es hermoso el intercambio entre colegas y las ideas que pasan por las cabezas de cada uno porque son totalmente únicas y aprendimos mucho de ellos. Fue un sueño cumplido poder haber compartido un rato en el estudio y que dejen su marca para la eternidad. ¿Tres palabras que representen este álbum? Descontrol, frescura y sinceridad. ¿Cuál fue la búsqueda sonora? Siempre tuvimos la idea de trasladar la esencia de la banda en vivo, pero un poco más bajo control. Pulimos bien cada uno de los elementos que componen las canciones y sumamos capas de arreglos instrumentales, tratando de hacerlas sonar con la mejor calidad posible. Todo esto sin dejar de lado la base, como lo hacemos en vivo. ¿Cómo describirían el vivo del proyecto? Muy potente, podríamos decir que nos gusta tocar a un volumen un poquito alto (risas) y es una situación que nos libera un montón. Lo disfrutamos mucho y tratamos de dar lo mejor; dejamos todo en el escenario y creemos que es donde está el verdadero poder de la banda. ¿Cómo se dio la posibilidad de compartir escenario con Massacre? Tenemos algunas personas en común que hicieron que les llegara nuestro disco. Suponemos que a alguno le gustó como para que nos invitaran a abrir la fecha del 14 de octubre en Club Tucumán (Quilmes). ¿Qué nos pueden adelantar de esa presentación que se viene y los objetivos para lo que resta del 2021? Para lo que resta del año estamos preparando varias cosas y podemos adelantar que pronto va a salir una edición limitada del disco en cassette. Por otro lado, estamos viendo la posibilidad de preparar algún que otro material audiovisual para lanzar antes de fin de año. También se vienen un par de fechas más, pero mientras tanto podemos decirles que el hecho de que Massacre nos haya invitado a abrirles un show es algo que nos dio mucha confianza en lo que hacemos. A su vez, nos tiene un poco nerviosos y ansiosos porque sabemos que vamos a tocar para muchas personas que nunca nos vieron, pero estamos preparándonos un montón para que salga todo bien.

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