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Quilmes Rock, día 2: un cierre emotivo

El festival cerró su edición de 2022 con la potencia aplanadora de Divididos y la emotiva reunión de Catupecu Machu en homenaje a Gabriel Ruiz Díaz.


Catupecu Machu. Foto: Kevin Luries

A diferencia del primer día, que el grueso del público ingresó por la tarde noche, el domingo desde muy temprano la gente comenzó a colmar el predio de Tecnópolis. Desde las 15 en adelante, los shows de Massacre, Cabezones, Los Tipitos, La Franela y Kapanga se llevaron adelante con miles de asistentes en cada uno. “No seremos el pogo más grande del mundo, pero sí el más feliz”, afirmó el Mono de Kapanga antes de poner a todos a saltar con “La taberna”.

Mientras el Sol comenzaba a ocultarse y el frío acechaba, los Auténticos Decadentes arremetieron con una seguidilla de hits festivos en uno de los escenarios principales: “Somos”, “Cómo me voy a olvidar”, “Pendeviejo”, “Los Piratas” y “Corazón”.

Del otro lado del predio, Barbi Recanati arremetía con su rock garagero y espacial y sentenciaba: “Acá están los emos tristes”, a la par que remarcaba la importancia del cupo femenino en los festivales antes de interpretar “A la luz” con su estribillo “se va a caer, se va a caer”.

En el mismo sector, Guasones puso a flamear las banderas con “Lobo”, “Farmacia” y “Reyes de la noche” y más tarde Sr. Flavio revivió “Manuel Santillán, el León” y “Mal bicho” de los Faculosos Cadillacs, mientras que en el escenario Enigma la legendaria Celeste Carballo le puso blues al festival.

Tras otro arrollador show de Divididos, la fría noche entró en su recta final con la reunión de Catupecu Machu en homenaje a Gabriel Ruiz Díaz. En las pantallas al costado del escenario de a ratos se emitieron fragmentos de entrevistas al bajista fundador del conjunto. Fernando Ruíz Díaz emocionado y por momentos entre lágrimas afirmó que este fue el show más feliz de su vida y los motivos principales fueron la participación de Flavio Cianciarulo en “En los sueños” y de Walas y el Tordo de Massacre en “Plan B: Anhelo de satisfacción”. El punto más alto del set de casi tres horas llegó con la seguidilla de “Dale”, “Entero o a pedazos”, “Y lo que quiero es que pises sin el suelo” y “Eso vive”.


Divididos. Foto: Kevin Luries

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