Radio ZETA

Rescate: a 50 años del Acusticazo

Este 16 de junio se cumple medio siglo de un hecho histórico: la grabación de un recital en un teatro porteño terminó siendo el primer disco en vivo del rock argentino.

La cita fue en el Teatro Atlantic (Av. Belgrano 1260, en el barrio de Monserrat). Daniel Ripoll, editor de la Revista Pelo, convocó a León Gieco, Litto Nebbia, Domingo Cura, Raúl Porchetto, David Lebon, Miguel y Eugenio y Gabriela, “lo mejor de los músicos de la nueva generación”. La grabación fue una iniciativa del famoso sonidista Robertone, inventando así sin saberlo los unplugged… y dejando para la posteridad un puñado de canciones, en las que participan además Edelmiro Molinari y Miguel Krochik, entre otros. Lo que sigue es el rescate de la crónica publicada en la Revista Pelo Nº27, julio de 1972.

Acusticazo: los exploradores del sonido natural

Aclaremos: “El acusticazo” realizado en el teatro Atlantic no fue ni el primer paso del rock suave en la Argentina contra el rock pesado, ni la anteposición de una música sobre la otra. Fue más simple: se trató de reunir a lo mejor de los músicos de la nueva generación que revistan en la música realizada acústicamente: guitarras criollas, folk, flautas, voces; elementos que confieren un tipo de transmisión especial a la imparable música urbana de Buenos Aires, nuevo folklore ciudadano sepultador de expresiones carentes ya de elocuencia y renovación.

Pequeño festival, reunión de amigos (en el escenario y en la platea), “El acusticazo” congregó por primera vez a un grupo de músicos exploradores de un modo de expresión necesaria de rescatar: la música simple, sincera y casi humana que sale de las guitarras acústicas.

Durante el espectáculo todo estuvo medido hasta el último detalle y desde la mañana de ese mismo día los grupos y solistas habían estado ensayando todos los detalles de sus respectivos sonidos: la grabación en vivo que se iba a realizar de cada uno de ellos así lo exigía.

Entre los integrantes de la programación habían debutantes (Raúl Roca), reaparecidos (Carlos Daniel), un solista que da sus primeros pasos (Miguel Krochik), dos que ya están en carrera (Raúl Porchetto y León Gieco), el dúo de Miguel y Eugenio y la participación especial de David y Edelmiro Molinari acompañando a Gabriela y Litto Nebbia.

Hubo, además, algunos participantes extras: Raúl Porchetto tocó acompañándose con otros dos músicos, uno de ellos el solista Petty que está teniendo destacadas participaciones en recitales semi subterráneos. Otro de los invitados fue el percusionista Domingo Cura, uno de los importantes de América que concurrió especialmente solicitado por Litto Nebbia. Muchos músicos concurrieron ese día al teatro Atlantic. Es lógico: la falta de excitación primaria, electrificación y paredes de equipos, no seduce -todavía- a los públicos masivos. Pero los que entendían, los que sienten a la música en su más sutiles detalles estaban dispuestos a tener el privilegio de un primer festival acústico en la Argentina.

Seguramente no salieron defraudados: descontando algunas improvisaciones ingratas de uno o dos solistas, el ritmo general mantuvo el clima creciente y cálido. Cerradamente aplaudidos estuvieron algunos pasajes de Gabriela-David-Molinari, de Litto Nebbia (con Cura) y de León Gieco, con seguridad el más ovacionado de la noche, no sólo por su fuerza para cantar, había en los aplausos algo de apoyo para sus letras ultra sinceras y comprometidas.

Todo lo que ocurrió allí fue grabado por el técnico Carlos Robles (“Robertone”), uno de los sonidistas en el que más confían los músicos de rock locales. Esa grabación que en estos momentos está en su período de procesamiento será editada por el sello Trova y se constituirá en el primer álbum dedicado exclusivamente al rock y el folk acústicos.

MIGUEL KROCHIK: Para todos fue una sorpresa: decididamente enrolado en las baladas, muchos supusieron en la primera canción que era un típico influenciado por el estilo de Arco Iris. Error: Krochik quizás se maneje dentro de los mismos canales de ese grupo argentino, pero su voz armoniosa, su dulzura para cantar le otorgan indiscutidas características propias. Fue muy aplaudido.

CARLOS DANIEL: Temeroso y algo desacostumbrado por su reciente alejamiento, Carlos Daniel demostró que es un cantante afinado, que dice cosas inteligentes muy bien acompañado por su guitarra de doce cuerdas. Por el momento parece haber superado con fortuna una reciente operación a sus cuerdas vocales.

GABRIELA, EDELMIRO Y DAVID: A pesar de que realizaron los temas incluidos en el repertorio de Gabriela (“Campesina de sol”, etc.), lo que interpretaron estuvo marcado por la improvisación ya que esos temas generalmente son interpretados con un grupo típico de rock. El sonido acústico les dio una nueva dimensión y algunas sutiles zapadas fueron espontáneamente aplaudidas.

LITTO NEBBIA (acompañado por Domingo Cura): Nebbia hizo primero algunos temas con su guitarra. Luego completó su actuación con la participación del percusionista Domingo Cura. La interpretación (casi improvisada) de “Fuerza negro”, un tema de la época de la Nebbia’s Band fue realmente antológica.

MIGUEL Y EUGENIO: Cada vez más afiatado este dúo va logrando climas y situaciones de expresiva transmisión. Recuperado del accidente en su mano izquierda, Miguel reapareció con su guitarra folk y el dúo cobró la dimensión de actuaciones anteriores.

RAUL Porchetto & CIA.: Los sutiles matices de este importante solista argentino ya son conocidos por el público de Buenos Aires. Ahora trae una novedad: sus dos acompañantes momentáneamente integrados como grupo. Lo mejor: la conocida suite de “Los Pájaros”.

RAUL ROCA: A pesar de los nerviosismos del debut, su guitarra sonó con experiencia de intérprete fogueado, no así su voz, que luchó constantemente contra el nerviosismo de una primera presentación.

LEON GIECO: Todo parece indicar que Giecco logrará en pocas actuaciones más el reconocimiento que viene buscando desde hace más de un año. Su estilo íntimo, pero recio está exaltado por letras comprometidas a nivel humano, más que político. Su último tema, un blues acompañado por guitarra y armónica, arrancó a la platea el aplauso más cerrado de la noche.

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